lunes, 28 de diciembre de 2015

Mi inicio.

Honestamente no se como, el día, la hora o el momento en el que todo comenzó. Tampoco se por que, ni por quien. Solo se que empezó igual a cuando te vas quedando dormido. Despacio y de pronto de golpe.

Quizá, fue cuando estaba en sexto de bachillerato, ya era una niña "grande" así que mis padres me daban dinero para comprar el almuerzo en el colegio. 
Supongo que me apasionó la libertad de poder decidir si quería almorzar o no, así que ahí empecé a guardar el dinero y a no comer durante la jornada. 
Sentía una pasión intensa por el tema de los desórdenes alimenticios. Veía todos los programas de la televisión, buscaba información por internet y así. 
El año siguiente me cambie a un colegio femenino. 
Séptimo. 

Podía sentir la presión de un típico colegio femenino, quien es la más linda, las más delgada etc. 
Todo el colegio nombraba a Alexandra, yo no sabía quién era, ella era casi un taboo, todo el colegio sabía quién era y sabían su historia. 
Sufría de anorexia y bulimia, normalmente se atragantaba de comida en los descansos y se iba al baño a devolverlo todo. 
La encontraban desmayada en los baños casi siempre. 
Según lo que recuerdo, ella era increíblemente hermosa. Delgada. Linda.


Estando allí, tenía la libertad de antes algunos días, siempre me enviaban dinero para onces y normalmente el almuerzo me esperaba en casa. 

En ese entonces claramente era más delgada que ahora, siempre he sido grande mas no gorda. Ahora soy grande y gorda. 

Ese año imprimí mi primera tabla de calorías. Lo recuerdo bien, lo hice por detrás de un trabajo de anatomía. Aún la conservo. 
Es la tabla más completa que han visto mis ojos. 

Cuando entraba a los baños de los últimos pisos, podía escuchar las ahorcadas de las chicas de los últimos grados. 

Todas se morían por ser delgadas. 
El peso era casi nuestro estrato.

Ese año o el anterior, no lo recuerdo, me fui de paseo con mis padres, llevaba un tiempo sin tomar sodas, comida chatarra y demás.  Estaba muy juiciosa y por ende muy delgada. 

Tengo muy claro en mi memoria este momento. No solía usar trajes de baño de dos partes, me daba vergüenza. Esa vez, me sentía tan delgada que un día, sola en la habitación me probé uno de mi mama. Yo me veía perfecta a mis ojos. 
Me ame en ese momento. 
No sé cómo todo salió de control y engorde.

El siguiente año me cambie de colegio, si, de nuevo. 

Octavo. Colegio mixto. La chica nueva. 
Me sentía linda, los chicos se fijaban en mi, el hecho de ser la chica nueva era casi como el pan fresco de la panadería. 

Ese año tuve mi primer novio oficial. Lo ame. Duramos muchos años. Entonces creo que me fijaba más en el y en pasarla bien que en mí misma. No recuerdo cosas malas de ese entonces. 

Noveno. Seguía con el chico. Era amor, por lo menos de mi parte lo fue. 
Antes había intentado vomitar, pero nunca lo logre, era como si una fuerza exterior no me dejará. Juro que intente. 
Me recuerdo googleando "Típs para vomitar" como típica Wanna. 
Habían muchos, a todas les funcionaban, menos a mi. 
En ese entonces mi mejor amiga era bulimia y OMG era tan delgada. 
Ella trató de enseñarme y ni con eso pude. Hasta la fecha no he podido vomitar. Por lo menos no completo. 

Admito que no era constante, empezaba bien una semana y la otra ya la de baja. Me metía a sitios, los leía todos y después salía y nunca regresaba. Así... 

En décimo, las cosas cambiaron un poco . Mejor dicho. Mucho. 
A mediados de ese año, ya había terminado con el chico, fue una lastima. 
Entonces conocí a un chica de mi curso. La cual se dio cuenta de que había algo en mi. Creamos cuentas anónimas de Twitter, no comíamos en el colegio, hacíamos ejercicio. Y funcionaba. Estaba en 60k. Casi me ame. Casi. 
Después lo dejamos. Nos peleamos y hasta ahí dejamos todo. 
Yo volvía a mis manías. Leer típs, dietas, píldoras milagrosas y así.
Me escapada de comidas, mentía, ensuciaba los platos para tener evidencia. Y así. Llegue a once. 

Ese año era la tan anhelada excursión de once. Si. Ahí, en donde todos tus compañeros te ven en vestido de baño. 

Ese año, inicie mejor, motivada. Encontré un grupo en WhatsApp al cual aún pertenezco y por el cual he conocido personas maravillosas.

Hablaban de dietas, típs, lo que comían, lo que vomitaban, pastas, ejercicios, depresión, intentos de suicidio. Y más. 

Hoy ya no hablamos tanto, pero los deseos de estar delgadas no se esfuman. 
Ese año. Todo iba bien, hice una dieta muy juiciosa y me encerraba a hacer ejercicio en mi habitación. Logré adelgazar, usaba ropa que antes no me quedaba y así. Me fui de viaje, y toda la comida estaba paga, había sido tan costoso, que no me permití desperdiciar nada, tampoco desperdicie en amor por qué allá lo encontré, pero esa será otra historia.


Cuando llegue, no sólo llegue yo, también llegaron 5 kilos de más. 
Pasó uno que otro mes. No me importaba, yo me sentía plena, amada. Deseada. 

Todo terminó. El se fue, y solo dejo mi corazón roto y un vacío gigante.
Y ese maldito vacío es el que resano con comida. Llevo un año así y necesito parar. 
Ya no quiero ese vacío. Ni la comida que lo rellena siempre que lo siento.

Ahora. Juré que cuándo entrará a la universidad lo haría todo bien. No quiero ser a la que llaman gorda y tampoco la que pide una rebanada extra o una talla más.

Pero ja. 
Me quedo grande. 
No pude. Y se acabo el año y no pude. 
No me cure. Tampoco me curaron, pero si me rompieron un poco más. 

Sencillamente no he podido. El vacío vuelve y no he podido llenarlo con algo más. 
Estoy jodida. 
Perdida.
Sola.
Gorda.

Ya olvide las veces que dije -Voy a hacer dieta- -Mañana empiezo- 
Las veces que entre a un grupo pidiendo ayuda y consejos. 
O las veces que intente vomitar en el baño. 

Esta vez sera diferente.