miércoles, 30 de diciembre de 2015

Algo anda mal.

En ese momento, supe que algo andaba mal.
Cuando ya no quería hablar con nadie.
Mis duchas eran mas largas, mis palabras pocas, mis noches solas.
Poco a poco empece a disfrutar mas de la soledad, no entiendo porque me acostumbre tan rápido a ella.
Las personas empezaron a fastidiarme, incluso a veces no podía conmigo misma.
Empece a alejarme de todo el mundo, de pronto solo quería hacerle falta a alguien.
Después de todo comprendí que quien juega a que lo extrañen, se arriesga a que lo olviden.
Y si, yo soy la parte triste de esto.

Me olvidaron.














Me di cuenta que estaba sola, completamente.
Cuando ya no tenia a quien llamar, con quien salir, o con quien pasarla bien.
Me enterré.

Yo se que en parte yo me lo busque.
Yo fui quien se alejo.
Pero ellos fueron los que me olvidaron.

Siempre creí que era el tipo de chica que nadie olvida, o por lo menos la que hace la diferencia.
Lo fui. Y era perfecto.
Pero lo jodí todo y no hice nada por recuperarlo.

Vivía bien con eso, vivía con la soledad.
Pero el silencio era tan aturdidor.
Haba tanta calma.

Después de un tiempo todo es bonito y se siente bien.
Pero luego tratas de avanzar y no puedes.
Entonces e das cuenta de que ya no se siente bien.
Y te ahogas.


Mi corazón ya estaba roto.
Por eso estaba débil.
Pero aunque te rompan el corazón en mil pedazos, el mundo no se detiene para que lo arregles.


Y me duele.
Me duele el pecho.
Y aunque he dejado de tocar la herida, no sana.